lunes, 16 de abril de 2012

La vida por los colores

Lo tenía bastante abandonado este blog, pero volví porque tenía ganas de escribir sobre un hecho que se dio este fin de semana y me acordé que tenía este espacio para hacerlo.

¿A qué hecho me refiero? A la muerte del jugador del Livorno, Piermario Morosini, el sábado pasado.
No voy a publicar el video porque no es mi intención apelar al morbo, me voy a limitar a describir lo importante y lo que más me impactó. Igualmente, no hay más que googlear para ver lo sucedido...
En pleno partido de Serie B de la Liga Italiana, estaba jugando Livorno contra el Pescara. En un determinado momento, cuando el Pescara atacaba, Morosini empezó a tropezar en la cancha. Nunca llegó a caer del todo, intentó pararse una y otra vez, hasta que finalmente su cuerpo no aguantó más. Mientras tanto, el resto de los jugadores y el propio juez del partido, siguieron con la jugada sin percatarse de lo que estaba sucediendo con Morosini. Un compañero comenzó a gritar desesperadamente al resto para que dejaran de jugar, el cuerpo técnico del Livorno hacía lo mismo para que pararan el juego y así poder entrar a la cancha para poder atender al soldado caído.
¿Por qué digo soldado? Porque así se comportó Morosini hasta el último segundo que su cuerpo se lo permitió; se levantó una y otra vez porque no se quería dar por vencido. Fue lo que más me impactó. Además, luego, busqué un poco más de información sobre quién era este luchador y descubrí algo que realmente me shockeó: era un muchacho de 25 años, quien jugaba al fútbol para cumplir una promesa que había realizado a sus padres antes de que estos murieran, cuando él tenía solo 17 años. A su vez, estaba a cargo de su hermana discapacitada. Sin dudas que este muchacho llevaba una vida difícil, y aún así quiso seguir peleando.

En todos los partidos le pedimos "la vida por los colores" a los jugadores de fútbol. Definitivamente Morosini se lo tomó en serio, pero más allá de esto, creo que los propios hinchas debemos caer en la cuenta de lo que esto significa. Es más, no solo los hinchas, sino los propios cuerpos técnicos que están a cargo del trabajo de los jugadores.
Me parece una estupidez gigante lo que ocurrió con este muchacho: por no romper las reglas del fútbol, nadie fue capaz de entrar a la cancha a asistir a Morosini hasta que el partido no fue detenido. Esos segundos, le podrían haber salvado la vida...
¿Hasta dónde debe llegar el profesionalismo? Está perfecto que se ponga todo de uno por lo que uno hace, pero jamás hay que dejar a un lado la salud. Aunque los hinchas nos re quememos porque Zalayeta, por ejemplo, no corre, creo que tenemos (tengo) que caer en la cuenta que los tipos son seres humanos con limitaciones físicas.
Cada vez que pasan este tipo de cosas, me shockean bastante, me hace pensar en lo presionados que están los deportistas (no solamente los futbolistas) física y mentalmente con tal de ganar. Pero no hay que olvidarse de eso, que son humanos y que tienen una historia atrás, como Piermario Morosini... Un soldado que dejó la vida por los colores.


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